Paisajes Graves
2017
Instalación en Artere-A
El zumbido del mundo
Juan Palomar
Puede ser un incomprensible mensaje desde lo más hondo del cosmos. Puede ser una nube sónica y omnipresente generada por las incesantes comunicaciones y contaminaciones que envuelven al planeta. También podría ser la advertencia del desarreglo general que el hombre ha provocado en la tierra. ¿Viene desde el espacio sideral? ¿Llega desde los antros terrenos? ¿Anuncio de catástrofe, preludio a la maravilla? Nadie parece saberlo.
El Zumbido, The Hum, viene oyéndose en muy numerosos puntos del globo, y fue inicialmente capturado en algunas grabaciones que ya datan de 2011. Ominoso, perturbador, desconcertante: el zumbido cunde como una obertura cósmica, un conjuro. ¿De qué? ¿De parte de quién?
Humberto Ramírez parte de esta indescifrable realidad para realizar una serie de trabajos alusivos a esa incertidumbre que va alcanzando ámbitos cada vez más amplios. Su respuesta es una colección de nítidos dibujos en los que el universal tema infantil, sus juegos, se representan con una igualmente perturbadora dislocación. Una alteración en su elemental disposición. Los artificios que la gente utiliza para recreo de los niños se encuentran de repente contenidos en un espacio virtual que los distorsiona, los vuelve absurdos o imposibles. Como un eco del zumbido que todo lo infecta, lo afecta.
La oblicua interpretación del artista a un tema global, su aparentemente ingenua alusión al orden trastornado, su respuesta a una radical interrogante operan en diferentes niveles. De entrada, el espectador se enfrenta a la sucesión de tensas ilustraciones. Si quien las considera está atento, quizá podrá oír, en cada composición, una punzante angustia, un zumbido que radicalmente pone en cuestión algo tan inmediato y entrañable como la indefensión de la infancia, y por extensión la del género humano, ante fuerzas desconocidas, indescifrables, vagamente amenazadoras. Otra vertiente del posible efecto del trabajo de Humberto Ramírez es la misma representación de estas especies de objetos ideales que son los juegos para niños: atrapados en un espacio inasible, como el del zumbido, se vuelven otra cosa: como se está volviendo la Tierra bajo el influjo de la insensatez humana, y como crecientemente el zumbido va modificando –no sabemos ni cómo- el planeta.